Clasificar los desechos en distintos recipientes, implementar programas respetuosos con el medio ambiente para los aparatos eléctricos, hacer un uso eficiente de la energía, y evitar el plástico desechable.. Es posible que ya hayas modificado numerosos hábitos en tu hogar para utilizar los recursos de manera más consciente y contribuir modestamente a la lucha contra el cambio climático. Los gestos cotidianos tienen su relevancia, sin embargo, a veces no otorgamos la debida atención a otros elementos de nuestro hogar, tales como los materiales utilizados en la construcción o la fuente principal de energía que empleamos.
Aluminio reciclado, un nuevo paso hacia un hogar más verde
A pesar de que aparenta ser un sector amigable con la naturaleza, la construcción es responsable del 40% del consumo energético en Europa, generando hasta el 35% de las emisiones de gases que provocan el calentamiento global y generando cerca de un tercio de los residuos en el continente. ¡Más de un tercio!
¿Qué acciones podemos emprender para poner fin a esta insensatez? Además de implementar todos los consejos de eficiencia energética que hemos discutido en Interiores, es recomendable utilizar, al momento de edificar o realizar reformas, materiales sostenibles y reciclados que tengan un impacto ambiental considerablemente menor.
Aunque no sean la opción más común, también están disponibles alternativas ecológicas y más amigables con el medio ambiente en el mercado. Si nuestra intención es cumplir con la normativa europea que establece que todos los edificios nuevos deben tener un consumo energético casi nulo, es decir, que la mayor parte de su energía provenga de fuentes renovables, es primordial comenzar a actuar de manera conjunta.
De hecho, se ha establecido como meta para 2030 reducir las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero en un 40% y, para 2050, en un 80%. Para alcanzar estos objetivos, el sector de la construcción juega un papel crucial, así como los consumidores al momento de seleccionar la solución más adecuada para su hogar.
Contribuye a disminuir tu huella de carbono utilizando aluminio reciclado.
Como mencioné anteriormente, existen numerosas alternativas para transformar nuestro hogar en un espacio más ecológico y sostenible. Recientemente nos sorprendió la nueva variedad de aluminio que ha sido lanzada, caracterizándose por ser el primer aluminio reciclado postconsumo que cuenta con certificación. Este material puede ser utilizado en aberturas, ventanas deslizantes, puertas, fachadas, verandas, contraventanas, sistemas de protección solar, barandillas, o cualquier otra aplicación similar al aluminio convencional.
Igual de funcional que el material original, el uso de aluminio reciclado permite reducir notablemente la huella de carbono asociada a este material de construcción: mientras que la huella de carbono en Europa asciende a 8,6 kg de CO2 por cada kg de aluminio, mediante el reciclaje logramos disminuir esta cifra a 2,0 kg de CO2 por kg de aluminio, representando así las emisiones más bajas del mercado. Esto lo convierte en una alternativa sostenible que contribuye claramente a la economía circular, y que cualquier persona comprometida con el medio ambiente debería considerar al abordar un nuevo proyecto de construcción o reforma.
La patente es propiedad de un consorcio noruego que aboga por el uso de aluminio con certificación de bajas emisiones de carbono. Este compromiso también se manifiesta en la supervisión del método de fabricación del producto, en la reutilización de los materiales empleados y en el proceso de extrusión que maximiza el aprovechamiento de fuentes de energía renovables.

¿Cómo se logra el aluminio reciclado?
Las ventanas de aluminio que han cumplido su ciclo de vida como productos son la materia prima con la que se elabora el nuevo aluminio, utilizando la tecnología más avanzada disponible en el reciclaje de desechos de aluminio. Mediante un enfoque innovador, se genera un nuevo material adecuado para la construcción, del cual el 75% proviene de aluminio postconsumo (mientras que el 25% restante se origina de aluminio primario), certificado por la entidad DNV-GL.
Además de la reutilización de desechos, resalta por contar con un proceso productivo que es hasta diez veces más puro que los métodos tradicionales, produciendo un nivel de emisiones de CO2 considerablemente más bajo que lo habitual (casi un 40% menos que las emisiones del proceso de aluminio convencional).
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